El testamento actúa cuando faltas. El poder duradero actúa cuando estás vivo pero no puedes decidir: un accidente, una cirugía, una demencia. Sin él, tu familia tendría que pedirle al tribunal que declare tu incapacidad y nombre un tutor, un proceso largo, costoso y doloroso, para poder pagar tus cuentas o tomar decisiones sobre tu propiedad.
¿Qué es?
Es un poder otorgado ante notario en el que designas a una persona de confianza (el apoderado) para que actúe en tu nombre y que, a diferencia de un poder ordinario, sigue vigente aunque pierdas la capacidad de decidir. Esa es su característica esencial y la razón de su nombre.
¿Qué puede incluir?
- Manejo de cuentas bancarias, pagos y cobros.
- Administración, alquiler o venta de propiedades.
- Representación ante Hacienda, CRIM, Seguro Social y otras agencias.
- Decisiones sobre tu negocio: firmar contratos, pagar nómina, operar el día a día.
- Decisiones médicas y de cuidado, si así lo decides, o en un documento separado de directrices anticipadas.
Tú decides el alcance: amplio o limitado a asuntos específicos. También decides desde cuándo aplica: de inmediato o solo cuando un médico certifique que no puedes decidir.
¿Por qué es urgente para el dueño de negocio?
Si el dueño de una PyME queda incapacitado sin poder duradero, nadie puede firmar el cheque de nómina, renovar el contrato de local ni negociar con el suplidor. El negocio se detiene justo cuando la familia más lo necesita. Un poder duradero bien redactado, junto con un acuerdo de socios, mantiene el negocio operando.
¿A quién nombro?
A alguien de absoluta confianza, organizado y disponible. No tiene que ser el familiar más cercano; tiene que ser el más capaz. Nombra siempre un sustituto y, si quieres, exige que rinda cuentas a otra persona.
¿Cómo se otorga y se revoca?
En escritura pública ante notario, con notificación al Registro de Poderes y Testamentos. Mientras tengas capacidad, puedes modificarlo o revocarlo cuando quieras. Se extingue al fallecer: a partir de ese momento, actúa el testamento.
Errores comunes
- Pensar que el cónyuge puede actuar automáticamente. No es así para muchos actos.
- Otorgar un poder ordinario creyendo que es duradero. El ordinario se extingue con la incapacidad.
- Dejarlo tan amplio que nadie lo supervise, o tan limitado que no sirva cuando se necesita.
- No informar a la familia dónde está y quién es el apoderado.
Este artículo es educativo y no constituye asesoría legal. Cada situación debe evaluarse individualmente.